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El covid persistente o long covid en niños preocupa a la comunidad médica

En dos años de pandemia, la comunidad médica sigue conociendo cómo afecta el covid-19 al cuerpo humano. Aunque al comienzo se creía que el riesgo en los niños era mínimo, con el paso de los meses se ha visto que la población infantil también puede llegar a tener manifestaciones graves de la enfermedad y los síntomas trascender en el tiempo.

Se habla de long-covid, covid prolongado o covid largo, el término no ha sido definido del todo, sin embargo, es real. Si pasan 12 semanas y la infección persiste, encaja en este cuadro. Pero si después del tiempo establecido de los síntomas, estos se reactivan se habla, entonces, del post covid. Las definiciones que rodean al coronavirus y sus efectos siguen en discusión por parte de la comunidad médica.

Lo que es innegable es que los niños al igual de los adultos pueden tener señales a largo plazo de la enfermedad, de acuerdo con el doctor Ricardo Menéndez, jefe de la Emergencia de Pediatría del Hospital Roosevelt.

En el centro asistencial han atendido más de 4 mil niños con diagnóstico de covid-19 en los dos años de pandemia, de ellos alrededor de un mil 700 han sido hospitalizados. Si bien al comienzo de la emergencia sanitaria se atribuían ciertas complicaciones de la enfermedad a padecimientos de base -enfermedades crónicas-, los médicos han observado que en realidad estas son desencadenadas por el covid-19.

Se tiene como cifra general que tres de cada 10 niños pueden tener covid prolongado. En la pediatría del Roosevelt, según Menéndez, la proporción ha sido uno de cada 10.

Los síntomas pueden ser varios, y al igual que los adultos, el paciente pediátrico puede tener fatiga, dolor muscular, ansiedad, espasmos, manifestar depresión, entre otras complicaciones.

Al comienzo de la pandemia, en la población infantil se hablaba de la enfermedad de kawasaki y el síndrome Inflamatorio multisistémico -que lleva a la inflamación grave de algunos órganos y tejidos, como corazón, vasos sanguíneos, pulmones, riñones, daño en el aparato digestivo y cerebro, problemas en la piel o en los ojos-, como los cuadros graves que se podían presentar en los menores, sin embargo, las manifestaciones son diversas, y puede afectar cualquier órgano.

“El virus está dando sorpresas, más allá de los síntomas del covid”, refiere Menéndez, y cuando estos se quedan activos después de los 10 días habituales de la enfermedad, y persisten más de 12 semanas ya se puede hablar del covid-19 prolongado.

Puede que el diagnóstico sea a través de una prueba de PCR, como fue el caso de un paciente que por varios meses tuvo un resultado positivo a covid-19, el virus seguía activo en su cuerpo, recuerda el pediatra. Otra manera de identificarlo es con test de anticuerpos -memoria inmunológica que dejó la enfermedad en el paciente-, además de otros exámenes de laboratorio.

“Los niños pueden ser asintomáticos y tener covid prolongado. De hecho, muchos de los pacientes que hemos tenido con kawasaki y síndrome Inflamatorio multisistémico nunca supieron que estaban contagiados de covid. Fue sorpresa al ver que tenían anticuerpos positivos y estaban enfermos del corazón”, dice el jefe de la pediatría del Hospital Roosevelt.

Las repercusiones del covid prolongado en niños, dice Menéndez, son preocupantes, porque puede cambiar radicalmente la vida del paciente al afectar órganos como el corazón o causar daño a nivel cerebral.

“Estamos empezando a ver muchísima morbilidad asociada al covid-19, que no necesariamente es estar en el intensivo, tener requerimiento de oxígeno, sino señales a largo plazo. El covid largo trae muchas implicaciones en varios aspectos de la salud de las personas”, menciona la pediatra e infectóloga Alicia Chang, presidenta de la Asociación Guatemalteca de Enfermedades infecciosas.

Los estudios y la literatura que ha surgido sobre el virus revelan que hay manifestaciones que se quedan como crónicas, de esa cuenta, es que los sistemas de salud de distintos países, y Guatemala no es la excepción, han implementado clínicas para tratar los síntomas postcovid, pues hay secuelas que atender, y debe ser un abordaje integral.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) señaló a Prensa Libre que colabora con los países en elaborar guías para atender a estos pacientes.

Hay que vacunar

Enrique Pérez, gerente de incidente para covid-19 y jefe de información sobre emergencia sanitaria y evaluación de riesgos de la OPS, indicó que los síntomas persistentes en adultos se han visto desde la aparición de la enfermedad y cada vez se documenta más sobre el tema, sin embargo, falta información sobre lo que está sucediendo en la población pediátrica. Aunque los efectos están allí.

La presencia de nuevas variantes puede ser un riesgo para que más personas tengan un cuadro de covid prolongado, más, si no han completado el esquema de vacunación.

“Sabemos que la variante ómicron, que parece más infecciosa, ha llevado a una proporción mayor de niños que se infectan del virus, aunque el post covid solo afecta a una proporción relativamente pequeña, las cifras son aún considerables”, dice Pérez.

En este punto Menéndez dice que, de las fiestas navideñas hasta finales de marzo de este año, en el Hospital Roosevelt se observó un repunte de casos positivos de covid-19 en niños. Las 20 camas que tenían habilitadas en pediatría estaban llenas con pacientes graves. Para este período el Laboratorio Nacional de Salud daba cuenta que ómicron era la variante predominante en el país.

El experto de la OPS indicó que el post covid pediátrico es más frecuente en niños mayores, en mujeres, y en pacientes con problemas alérgicos o con otras enfermedades crónicas. Sin bien el tiempo de recuperación es corto, algunos sufren enfermedades persistentes, discapacidades y esto puede provocar largas ausencias escolares.

21.92

por ciento de la población infantil (6 y 11 años) que debe ser vacunada ha recibido la primera dosis.

“Los estudios en adultos sugieren que la vacunación contra covid-19 está asociado a un menor riesgo de desarrollar síntomas posteriores al covid”, refirió Pérez.

Pero si en los adultos la inoculación ha tenido un efecto positivo, en los niños no se descarta que también sea un beneficio a largo plazo.

Hasta el momento solo el 21 por ciento de la población infantil ha recibido una dosis de la vacuna contra el covid-19. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

“La clave para parar la epidemia es la vacunación universal, con coberturas altas”, es el criterio de Menéndez. De no inocular a los niños, el riesgo es un nuevo repunte de casos, y que un porcentaje se complique y pueda tener covid prolongado, principalmente si son menores con enfermedades de base.

Cabe recordar que en Guatemala la vacunación de población entre los 6 y 11 años a duras penas cubrió al 21.9 por ciento con una dosis, hace falta vacunas para completar esquemas -dos dosis- para este grupo, además de biológico para alcanzar a 1 millón 719 mil 767 infantes. Hasta ahora se ha utilizado el fármaco de Moderna para inmunizar al grupo infantil.

Fuente: prensalibre.com

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